“Lo que diga Nicolás”

Por: Profesor Jhonathan Sánchez
IG: @jhonathansanchez

Muchos pudieran pensar que es importante centrar hoy, en artículos como este, la atención en el tema económico. Por ahora no hablaré de ello sino que prefiero dejarle ese debate necesario a nuestros economistas; sin embargo, me atrevo a adelantar que, la jugada política (la del indulto, la de las elecciones), las jugadas políticas (todas, entre ellas la estabilidad política del país y sus repercusiones) incide (n) de forma directa en la economía e incluso, aunque, replantea la perspectiva sobre el bloqueo mismo como causa sui géneris de la situación actual, son todos temas para desarrollar en los próximos meses, pero, justo ahora quiero referirme a algunos elementos para el análisis del hecho histórico que acaba de ocurrir desde diversos puntos de vista y lejos de expresar mi opinión personal, subjetiva y sesgada sobre los indultados prefiero referirme al hecho: El Indulto Presidencial.

Sabemos cuántos y quiénes. Sabemos de sus culpas, de sus razones, de qué les llevó a estar privados de libertad. Cada uno con sus particularidades en el hilo histórico reciente de la política y hasta de la seguridad ciudadana. La verdad de hoy es que han sido perdonados, sí, pero en el ejercicio glorioso de la política, han sido convocados, una vez más, por las múltiples insistencias de Maduro, con sus llamados e iniciativas de diálogo, a hacer política y comportarse como políticos frente a la sociedad que tanto los ha observado. No me refiero solo a la llamada “comunidad internacional”, quienes también han opinado y actuado con sanciones, motivados entre otras cosas por la razón de “presos políticos”, y otras como los presidentes y ex presidentes que han participado directamente en varios de los intentos de diálogo; me refiero especialmente a los venezolanos que en la última década han sufrido múltiples y atropellados cambios en su dinámica cotidiana precisamente por el conflicto político entre los factores de poder y del cual no participan como protagonistas. Quiere decir entonces que hoy, se ve con mayor claridad la utilidad práctica de la palabra PAZ que tanto ha sido utilizada por Maduro y la izquierda venezolana. Se ve, a todas luces, que no se trató nunca de un panfleto o una jugada de distracción para ganar tiempo y así no abandonar el poder, como afirman algunos analistas de derecha, que se contradicen hoy, cuando antes pedían libertad para sus dirigentes y hoy condenan que hayan sido indultados. Y sin ser panfletario digo que aún queda camino por transitar a la paz, por entenderla similar a la estabilidad política del país.

En este transitar nos hemos paseado por miles de contradicciones viscerales; hoy gana la política. De ambos lados. Aunque es evidente que los mismos contradictorios-opinadores-odiosos siempre, refieren como argumento central y muy débil, muy bajo, en el contexto general de lo que ocurre, a los familiares de los indultados y la alegría que pueden sentir, como si no hay a quién agradecer o nada qué agradecer, y a estos mismos los reseñan desde el dolor que sufrieron por sus familiares estando privados de libertad. No hace falta mencionar que hablamos de perdón y no de culpas porque si de lo último habláramos todavía hay algunos disfrutando del dinero de los venezolanos, libres por el mundo, pidiendo más sanciones, para más de 7 millones de familias (víctimas) que sufren a diario la prisión del bloqueo, sin contar a quienes sufrieron la pérdida física de familiares por la violencia pasada que nos trae aquí hoy y más. Mejor hablemos de perdón y política.

La JPSUV diseñó y difunde un arte gráfico con la frase “Lo que diga Nicolás”. Se denota que como hecho y consigna militante se adelantan, con madurez, a las críticas internas, pero por otro lado atribuye a Nicolás Maduro lo que le toca a Nicolás Maduro, por su sabia decisión de -entre sus facultades presidenciales- usar la del perdón por decreto y convocar una vez más a los opositores a su gobierno, radicales o no, a apostarle a la política como forma de vida y de convivencia. Maduro hace entonces un paréntesis, fundamentalmente en 3 factores determinantes de la visión internacional sobre el ejercicio democrático en Venezuela:

1) Convoca a la apertura de la participación electoral para el 6D de los factores que se le oponen y que alguna voz deben tener, debido a que estuvieron privados de libertad por su participación directa en algún hecho desestabilizador. Es decir. ¿Quiénes más opositores que ellos o con más moral sobre oponerse a Maduro? Lo dudo. Aunque no lo hagan de la manera correcta hay que reconocer su ranking dentro de los que odian al chavismo. Esto le daría no solo mayor participación, sino mayor legitimidad al proceso electoral y a los resultados, sean cuales fueren, toda vez que se van quedando sin argumentos serios más que en chillidos los factores externos de desestabilización que cuestionan el proceso y aunque saben que es de obligatorio cumplimiento de acuerdo a nuestra Constitución, insisten en la idea y ante los medios de llamarlo ilegítimo de antemano, dictatorial y más.


2) Los indultados al asumir su libertad plena otorgada por el Presidente Constitucional, el único Presidente, no solo lo reconocen –como nunca antes- sino que asumen que sería absurdo intentar seguir sosteniendo la idea vulgar e intangible, burlona y absurda de alguna presidencia interina de Guaidó. Están casi en la obligación de deslastrarse de esa estrategia que no es mala por opuesta, sino mala por ineficaz.


3) El indulto o los indultos, las elecciones, los diálogos, la participación de los factores de oposición venezolana en el escenario político nacional otra vez y una posible nueva Asamblea Nacional nacionalista y no entreguista, incluso, las elecciones presidenciales venideras en Estados Unidos, pudieran ser elementos determinantes en una posible y nueva configuración de Venezuela como país soberano frente al mundo (algunos gobiernos) que decidieron por argumentos que hoy parecen inválidos, sancionarnos a todos y cada uno de los venezolanos.