Educación Universitaria en tiempos de Pandemia

Por: Dra. Alejandrina Reyes Rectora de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Unersr)

Pensar la educación en este Siglo XXI y en especial la educación universitaria en tiempos de Pandemia requiere necesariamente plantearse algunos elementos centrales para la reflexión.

En primer lugar es importante mencionar el contexto en el cual llega la Pandemia del virus Covid 19 a nuestro País.

A escala internacional nos encontramos frente un mundo atacado por el capitalismo, caracterizado por la explotación; por la acumulación de capitales por grupos de poder, un mundo caótico donde reinan las inequidades sociales; el daño a la madre naturaleza,  las guerras en búsqueda del dominio por el territorio y sus recursos naturales, un mundo donde se puso en evidencia el colapso de los centros de salud en la gran mayoría de los países que se denominan del primer mundo, donde el sistema capitalista fomenta la explotación del hombre por el hombre, donde el valor de los sujetos está establecido por  la ganancia que provee su trabajo, donde “el cuánto tienes, cuánto vales” y el consumismo prevalecen en las relaciones sociales, donde permanentemente se fomenta  la acumulación de bienes y la búsqueda de riquezas para lograr el éxito y la felicidad, donde el más apto es quien sobrevive y por tanto se debe pensar sólo en los beneficios individuales  y no en los beneficios colectivos.

Al respecto señalaba el Comandante Chávez en su presentación del Plan de la Patria 2013-2019:

Ahora bien, ¿cuál es el contexto nuestro americano y mundial en el que estamos dándole vida a un modelo alternativo socialista? Es claro que Nuestra América vive un cambio de época que arrancó, y es justicia reconocerlo, con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana: un cambio de época que se caracteriza por un cambio real y verdadero de las relaciones de poder a favor de las grandes mayorías. Es claro, también, que el sistema-mundo capitalista atraviesa por una crisis estructural que puede llegar a ser terminal: una crisis que, por su catastrófica magnitud, nos obliga políticamente, como diría Martí, a aclarar y prever cada día, como de hecho lo hemos venido haciendo, para minimizar sus impactos sobre Venezuela. Pero hay un signo alentador que quiero destacar: ha comenzado a sentar sus bases un sistema internacional multipolar que se orienta hacia ese gran principio que Bolívar llamara el equilibrio del universo.”

De manera que la observación crítica del Comandante Chávez y del Gobierno Bolivariano de esa crisis en ascenso en muchos de los países de Europa y el resto del planeta, también permitió ver la posibilidad del surgimiento de un sistema distinto en construcción, con características muy particulares que busca hacer prevalecer más los intereses de los seres humanos y no los de las grandes corporaciones.

A escala nacional la República Bolivariana de Venezuela cuna de Libertadores y Libertadoras, desde hace más de dos décadas ha entrado en un quiebre histórico a nivel político, económico, social, que da cuenta de la búsqueda de maneras distintas de  relacionarse internacionalmente, de hacer prevalecer su soberanía, su independencia sustentándose en el ideario bolivariano, logrando desarrollar un proceso de  transformación del Estado, procurado a través del ser y hacer del Presidente Chávez, quien logró generar un nuevo modelo geopolítico estratégico denominado el Socialismo del Siglo XXI

“El modelo de la sociedad original de la Venezuela del Siglo XXI está concebido con el criterio de un sistema de gobierno que abra con amplitud ilimitada los espacios necesarios donde los pueblos, la masa popular, se desplieguen creativa y eficazmente, y obtengan el control del poder para tomar las decisiones que afectan su vida diaria y su destino histórico”.

Un proceso con una doctrina precisa y clara como lo es el Bolivarianismo, que es el  sustento de los planes de la patria, de los programas y proyectos desarrollados por el Gobierno Nacional y liderizados por Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros. Al ser una una acción de avanzada ha recibido múltiples y continuos ataques de los grandes poderes hegemónicos. Es importante destacar que desde el año 2015, se agudizaron aún más las medidas coercitivas unilaterales y sancionatorias del Gobierno de los EEUU contra la República Bolivariana de Venezuela, manifestando que nuestro país constituye una amenaza inusual y extraordinaria. La estabilidad económica de nuestro país se ve cada vez más acosada, impactándose de manera significativa el pueblo venezolano, su cotidianidad, de nuevo le corresponde al pueblo resistir, inventar  e innovar frente a las dificultades, constituyendo quizá esto un apresto para lo que aún  no sabía lo que le tocaría enfrentar a partir de ese 13 de marzo del 2020, el día que se nos trastocó nuestras vidas, nuestras cotidianidades, por un virus que venía en escalada   aniquilando a cientos, miles de personas por donde pasaba.

Nuestro Presidente al ver el incremento de casos en países vecinos y siempre priorizando su pueblo, nos indicó al pueblo la imperiosa necesidad de quedarse en casa, en cuarentena, guardando las normas de bioseguridad para prevenir los niveles de contagio, la gran pregunta surgió ¿qué hacer con las actividades escolares? de inmediato  surgió la respuesta a través de la alocución de nuestro Presidente y su equipo de gobierno, se desarrollará un programa que permita que las actividades académicas  continúen a distancia y su centro será ahora la casa.

La educación siempre ha sido una prioridad para la Revolución Bolivariana, la creación de las misiones educativas permitieron realizar una gesta histórica para saldar esa deuda  con nuestro pueblo, desde la Misión Robinson hasta la Misión Sucre permitieron que miles de compatriotas lograran un objetivo maravilloso, graduarse, mejorar sus condiciones de vida, aprovechando la experiencia que tenemos como pueblo para  buscar soluciones ante las problemáticas que se nos presentan, por ello el plantearse el desarrollo de un programa que permitiera a los estudiantes de los diferentes sub sistemas proseguir sus estudios a distancia, supuso reajustes en la gestión educativa en las escuelas, liceos y universidades, el cambio de miradas y prácticas en las acciones de las autoridades, el sumar voluntades del personal directivo, lograr el apoyo y acompañamiento de los trabajadores y trabajadoras, lograr la comprensión y activación  de los estudiantes.

En el caso especifico de las universidades del país, a través del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria MPPEU, se elaboró la propuesta del programa Universidad  en Casa, la cual se sustenta en el desarrollo de estrategias educativas multimodales para  asegurar el ingreso, la prosecución y egreso de los estudiantes universitarios del país, futuros profesionales de esta patria, la misma circunstancia pandémica obligó que se aceleraran procesos de auto alfabetización tecnológica, que se aplicara la máxima robinsoniana del aprender haciendo para adquirir destrezas que permitieran trabajar con dispositivos móviles, programas que permitieran el intercambio   entre docentes y estudiantes.

Los docentes ante esta nueva modalidad, adicional al realizar sus actividades formativas y de formación desde la casa, también se vieron afectados por el encierro sin poder   compartir con los otros docentes cara a cara, por las limitaciones del acceso al servicio de internet, por la falta de recursos para cubrir el manejo de datos, por la incertidumbre  en virtud del tiempo que se requería para culminar el período 2020-1, sin embargo, pusieron toda su disposición frente a esta nueva circunstancia.

Los estudiantes y los docentes van vivenciando una nueva manera de relacionamiento, medido por dispositivos móviles, tabletas, plataformas tecnológicas, en torno a este último es importante destacar que en pleno tiempo de Pandemia, durante el período  2020-2 fueron entregadas tabletas casa por casa a cada docente universitario venezolano, contribuyendo esto de manera vital para darle continuidad al programa.

Todo ello no ha sido nada fácil, la realidad nos ha obligado la aplicación de la máxima del maestro Simón Rodríguez “el aprender haciéndolo”, a seguir al pie de la letra lo planteado por nuestro Presidente “Nervios de acero”, no solo frente a las dificultades producto de la pandemia, sino del bloqueo que imposibilita al pueblo al acceso a los alimentos, a los servicios, a un ingreso que le permita mejorar su calidad de vida.

Por otro lado, hay un hecho que llama poderosamente la atención, a medida que se fue agudizando el número de contagios en el mundo, el Presidente de la República   Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro en un acto estratégico, aplicó el método de prevención 7 + 7 que ha permitido aun hoy, preservar la vida de miles de venezolanos, quienes de manera consciente y voluntaria se activaron en el cumplimiento de esas orientaciones para cumplir con la semana radical y las actividades académico administrativas a desarrollar durante la semana de flexibilización.

Como pueblo, las y los venezolanos nos caracterizamos por nuestro buen humor, por la sonrisa a flor de piel a pesar de las dificultades, pensamos que quizá intuitivamente  llevamos en nuestro viaje cotidiano elementos de ese método situacional robinsoniano, que nos permite ir aprendiendo haciendo, que tras esa aparente desorganización e improvisación, en nuestro hacer cotidiano se oculta, habilidosamente, otra manera de ser y de hacer, pero donde siempre estará presente el disfrute, la valoración y el gozo por lo que hacemos; debido a esto el vivir viviendo de Chávez no se podía concebir en otro lugar del mundo que en esta tierra de incertidumbres, tierra caórdica, del pedazo de tierra más antigua del mundo: El Macizo Guayanés, tierra donde todo lo inesperado tiene un espacio, donde la naturaleza nos premió con los paisajes más hermosos de la tierra y no requieren el cambio de clima para mostrarse sino requieren el cambio de locación de quien quiere admirarles, donde en el subsuelo se encuentran muchas de las  mayores riquezas del mundo,donde la gente tiene un nivel tan alto de exigencia que puede confundirse, de manera errada, con el hecho que se considere al venezolano como arrogante, o que no valora lo que hace.

El Comandante Chávez señaló que debíamos dejar de “ser un reguero de gente y nos convirtiéramos en un pueblo organizado” y al decir esto, asumió que ese reguero de gente era más que la suma de las partes y por tanto, había que darle un carácter orgánico teniendo como propiciador el vínculo con los estudiantes, con los docentes, con los trabajadores, con las comunidades cercanas al espacio universitario y, si a ello le sumamos como contexto el poder popular en el territorio y las alianzas institucionales con los gobiernos regionales y locales, podremos ver la fuerza que adquiere este programa que se va reconfigurando cada día más.

Debemos sentirnos orgullosos de la ejecución del plan universidad en casa, agradecerle a toda la comunidad universitaria su apoyo y contribución, para el desarrollo apropiado del mismo, dejando ver la creatividad e innovación de este pueblo universitario, su resistencia e insurgencia frente a este momento tan difícil que nos ha tocado vivir.

El Presidente Chávez en su cátedra sociopolítica de carácter permanente nos brindó pistas a través de las cuales manifestaba que sólo el cambio cultural, el cambio de actitud y de vida de manera individual y colectiva puede generar transformaciones en búsqueda de la armonía planetaria. Pero ¿cómo plantearnos el equilibrio, la armonía cuando muchas de las estructuras de ésta sociedad están basadas en la fragmentación, la individualización de las acciones y la competitividad? Allí está el gran reto, y cobra importancia relevante el llamado del Presidente Chávez a los aportes significativos que nos puede brindar la historia ancestral de nuestros pueblos, donde existió esa trascendencia inmanente de comunidades indígenas y afro descendientes que se vieron obligadas a hacer cuerpo con los otros, sin perder su ser particular, donde los intereses individuales no estuvieran por encima de los intereses colectivos de la especie. Nuestras comunidades indígenas y afro descendientes practicaban el principio de la alteridad desde hace mucho tiempo, donde el amor por la Madre Tierra era el bien común a todos, el ser no era dueño de la tierra, vivía en comunidad donde se producían modos de vida acordes con el equilibrio ecológico de la naturaleza, esta Pandemia a pesar del distanciamiento, nos ha obligado a no sólo ver el árbol, sino ver la totalidad del bosque, a pesar de la guerra y el bloqueo unir fuerzas para darle continuidad a programas que son en beneficio de muchos, ejemplo de ello son la distribución de alimentos a través  de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción CLAP, columna fundamental en estos tiempos para que este pueblo que lucha obtenga los insumos para su alimentación, tan vital ha sido mantener éste programa como mantener el programa Universidad en Casa.  

Como sujetos/pueblo, independiente del lugar y del rol que nos toque desempeñar, al escuchar al Presidente Chávez, y ahora a uno de sus hijos nuestro Presidente Nicolás Maduro, no podemos dejar de sentir/pensar que el poder popular venezolano, constituye una complejidad revolucionaria en permanente construcción que sabe responder a los compromisos que se le presentan, como trabajadores universitarios somos ese pueblo, ese poder popular educador lleno de sus expresiones multiculturales y multiétnicas, con  una diversidad socio histórica, que constituye una de sus fortalezas, posee en sus cimientos la sangre y energía de sus libertadores, la flama combativa de nuestros pueblos originarios y el poder de la tierra más antigua del globo terráqueo.

Nos refiere Carosio y otros, 2010.

“El chavismo, no es un lema o solo una aglomeración de consignas, es un paradigma político cultural revolucionario, cuya fuerza ha sacudido la conciencia de la humanidad; es también, en nuestra opinión, una filosofía de la praxis que concibe la Revolución Bolivariana como el proyecto de emancipación para liberar la sociedad venezolana de la dominación imperialista, mediante un camino nuevo y original para la construcción de un socialismo cuya base es la justicia social, la equidad y la solidaridad entre los seres humanos y las instituciones de la República”.

¡Que no quede duda! solo el socialismo, el poder popular como expresión del pueblo organizado, la juventud en formación, los trabajadores en bloque, permitirán   desarrollar los ajustes necesarios para enfrentar, por ahora, la guerra bacteriológica expresada en esta Pandemia y sus  “daños colaterales”. Hemos aprendido en este año en cuarentena a comprender y guardar nuestros dolores, aplacar nuestras incertidumbres,  echar a volar nuestra imaginación y atrevernos a crear lo imposible, a fomentar la esperanza, a levantarnos luego de múltiples caídas, a desarrollar la credibilidad en lo que hacemos sin necesidad de buscar aprobación de alguien que no está presente.

Hemos tenido que aprender a comprender el síndrome pandémico surgido en el silencio  de alguien contagiado de Covid 19, muchas personas luego de hacerse las pruebas, resultar asintomáticos y aislarse para seguir su tratamiento deciden no comentarlo con sus compañeros, con su familia, con sus amigos, es decir viven un doble aislamiento,  quizá producto del miedo al rechazo, al sentir temor hacia lo desconocido, el poseer  sentimientos de culpa por ser portador de un arma que puede afectar a los más cercanos o ya lo ha hecho. 

La educación en tiempos de pandemia, aparte del acompañamiento metodológico, pedagógico, académico administrativo, también requiere el acompañamiento psicológico, para los daños que ha dejado en el interior de los sujetos, a los miedos y afecciones que han sobrevenido con este flagelo que ha acabado con más de dos millones de personas en el mundo.

Nadie estaba preparado para esta batalla bacteriológica, sin embargo, nuestro país ha logrado controlar el número de fallecimientos, hemos logrado mantener activo un sistema que permite el monitoreo de la población y la respuesta rápida a quien requiere  la atención, nuestro gobierno no ha paralizado la ayuda solidaria a otros pueblos de la región que se ven afectados por la falta de atención rápida de sus gobiernos, ha logrado activar a científicos, investigadores, médicos, especialistas, en la búsqueda de  terapéutica que ayude en el tratamiento, ha realizado alianzas con los gobiernos hermanos de Cuba, Rusia y China para establecer los protocolos de adquisición de sus vacunas, en fin no ha parado en la búsqueda de la esperanza para todo un pueblo que permanece de pie frente al bloqueo, frente a la pandemia, frente a los ataques militares  en el territorio nacional, frente a los ataques mediáticos que intentan invisibilizar los logros de la Revolución Bolivariana.       

Estos 11 meses han sido vitales para fortalecer el cumplimiento de 5° objetivo histórico del Plan de la Patria: Contribuir  con la preservación  de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana, podemos decir que gracias a nuestro Presidente  Nicolás Maduro, el país posee una de las tasas más bajas de fallecimiento por contagio y además, estamos seguros que, una vez que esté a la disposición el Carvativir, las gotitas milagrosas de José Gregorio Hernández, las compartiremos solidariamente con el mundo para así seguir trabajando en la salvación de la especie humana en el mundo.

El pueblo universitario venezolano, el pueblo universitario robinsoniano en todo el territorio nacional seguirá aportando su “granito de arena” para avanzar en la consolidación y fortalecimiento de esta patria hermosa, llevando y compartiendo los aprendizajes de Guaicaipuro, de Francisco de Miranda, de Simón Rodríguez, de Ezequiel Zamora, de Simón Bolívar, llevando y compartiendo los conocimientos de tantos hombres y mujeres, maestros y educadores que son héroes y heroínas anónimos, que han ofrecido su vida para acompañar la formación de las nuevas generaciones esperando como retribución solo la sonrisa de sus estudiantes al momento de estar graduándose, la gratitud de haber brindado un reservorio moral y ético para la vida así como también recibir el reconocimiento de maestros o profesores aun cuando hayan pasado décadas de haber compartido nuestras vidas con esos jóvenes estudiantes.

 Sigamos juntos entreayudándonos para el construir y fortalecer el Socialismo del Siglo XXI y para acompañarnos en esa lucha por la vida tendremos siempre, el legado del libertador del Siglo XXI Comandante Eterno Hugo Chávez Frías.